miércoles, diciembre 28, 2016

¿Miedo a la vida?




Cuando miramos las grandes epopeyas de la humanidad, desde el Mahabarata, pasando por la Odisea y hasta el Señor de los Anillos, lo que está presente en todas estas historias es el valor, el coraje, o en términos colombianos, la “verraquera” del ser humano por perseguir sus ideales.

Muchas personas del común somos miedosos pero no lo sabemos. Somos miedosos cuando usamos el alcohol o las drogas para evadirnos de esta realidad, que no vamos a negar que es miedosa. Pero la tenemos que enfrentar.

Otras personas evaden el enfrentamiento sin drogas, pero maquillando sus temores con el barniz de la piedad, de la no violencia. Con esto no quiero decir que nos convirtamos en personas violentas. No, ni más faltaba. Sucede que el mundo y sus problemas hay que enfrentarlos con valor y ese valor implica pelear y esa pelea implica que a veces las cosas de la vida nos hieran. 

Pero otras veces nosotros herimos a la vida; es decir, triunfamos en ese específico problema de la vida. Si somos pasivos o estamos pensando en la no violencia, los problemas nos arrasan, nos vuelven una marioneta cuya vida no es digna. Debemos ser violentos en el sentido de golpear los problemas hasta doblegarlos.

Volviendo a las grandes epopeyas de la humanidad, al final siempre el héroe o héroes triunfan, así hayan sufrido las peores heridas. En el último momento siempre les llega el premio, que es una paz infinita, y la comprensión de haber vivido una vida plena, buena y de lucha por sus ideales. Así muchos de ellos hayan dejado su vida en el campo de batalla, que también es la paz, pero eterna.

¿Y cuál es el ideal de una vida? Cada quien debe descubrirlo. Yo, por ejemplo, suscribo la frase de Eduardo Galeano: “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. ¡Y qué difícil es cambiar nuestro egoísmo, nuestro rencor, nuestro orgullo, nuestra ira, nuestra lujuria! En esas batallas más de uno ha caído herido de muerte. Pero si aún vivimos, levantémonos y sigamos, porque solo los fuertes heredarán el reino. ¿Y cuál es el reino? Cada uno debe descubrirlo.


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