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Bienvenido a este Blog. Soy un aprendiz de la vida, y por eso hago preguntas. Mi nombre es Helder Morales Sepúlveda (Cali, Colombia, 1953). Cuentista y traductor. Como cuentista, mis relatos han sido publicados a lo largo de más de 30 años de manera dispersa. De ellos hay un libro publicado, ‘El Aprendiz de Cuentista’, colección de 10 relatos maravillosos y extraños. Como traductor, he vertido al español algunos de los libros del maestro Swami Krishnanda, de ‘The Divine Life Society’, que versan sobre filosofía, meditación y práctica del yoga. Dichos libros aparecen en la página web del maestro.

jueves, diciembre 29, 2016

El ejemplo de los sabios

Bhagavadgita, Capítulo 3, versos 25 y 26

Si el ignorante obra por apego a la acción, el sabio, ¡oh Bharata!, debe obrar sin apego a ella, anheloso del bienestar del mundo.
No perturbe el sabio la mente de los ignorantes apegados a la acción; antes bien, obrando en armonía Conmigo, haga atractiva toda acción.

Comentario de Swami Krishnananda:

Mantén tu conocimiento dentro de ti como una guía, como una lámpara para otros; nunca lo uses para apuntalar tu ego y proyectar así tu individualidad. Que tu conocimiento no sea difundido. La luz brillará por sí misma aun si está cubierta por el bosque y, por tanto, tu existencia misma hablará en una voz aún más alta que las palabras que puedas pronunciar. 

Tomado del libro Commentary on the Bhagavadgita, p. 91. Disponible aquí 


miércoles, diciembre 28, 2016

Enseñanzas de Swami Krishnananda

Los dioses a quienes debemos respeto y adoración cada día mediante un ritual, sea en nuestra casa o en un templo, no son otra cosa que nuestro íntimo reconocimiento de que hay un principio superior a nosotros, a otros, y a cualquier cosa en el mundo. 

Bhagavad Gita

Capítulo 3, versos 21 y 22

Lo que hace un hombre conspicuo, aquello hacen también los demás hombres. Las gentes siguen el ejemplo que él da.
No hay en los tres mundos, ¡oh Partha!, cosa alguna que me quede por hacer ni nada hay asequible que Yo no haya alcanzado. Y sin embargo, la acción está conmigo.

¿Miedo a la vida?




Cuando miramos las grandes epopeyas de la humanidad, desde el Mahabarata, pasando por la Odisea y hasta el Señor de los Anillos, lo que está presente en todas estas historias es el valor, el coraje, o en términos colombianos, la “verraquera” del ser humano por perseguir sus ideales.

Muchas personas del común somos miedosos pero no lo sabemos. Somos miedosos cuando usamos el alcohol o las drogas para evadirnos de esta realidad, que no vamos a negar que es miedosa. Pero la tenemos que enfrentar.

Otras personas evaden el enfrentamiento sin drogas, pero maquillando sus temores con el barniz de la piedad, de la no violencia. Con esto no quiero decir que nos convirtamos en personas violentas. No, ni más faltaba. Sucede que el mundo y sus problemas hay que enfrentarlos con valor y ese valor implica pelear y esa pelea implica que a veces las cosas de la vida nos hieran. 

Pero otras veces nosotros herimos a la vida; es decir, triunfamos en ese específico problema de la vida. Si somos pasivos o estamos pensando en la no violencia, los problemas nos arrasan, nos vuelven una marioneta cuya vida no es digna. Debemos ser violentos en el sentido de golpear los problemas hasta doblegarlos.

Volviendo a las grandes epopeyas de la humanidad, al final siempre el héroe o héroes triunfan, así hayan sufrido las peores heridas. En el último momento siempre les llega el premio, que es una paz infinita, y la comprensión de haber vivido una vida plena, buena y de lucha por sus ideales. Así muchos de ellos hayan dejado su vida en el campo de batalla, que también es la paz, pero eterna.

¿Y cuál es el ideal de una vida? Cada quien debe descubrirlo. Yo, por ejemplo, suscribo la frase de Eduardo Galeano: “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. ¡Y qué difícil es cambiar nuestro egoísmo, nuestro rencor, nuestro orgullo, nuestra ira, nuestra lujuria! En esas batallas más de uno ha caído herido de muerte. Pero si aún vivimos, levantémonos y sigamos, porque solo los fuertes heredarán el reino. ¿Y cuál es el reino? Cada uno debe descubrirlo.


martes, diciembre 27, 2016

Enseñanzas de Swami Krishnanada

Los sentidos no nos dejan saber que existe la posibilidad de la inmortalidad del alma. Solo nos pueden dejar saber algo, si hay un objeto fuera de nosotros. Pero la razón no tiene supremacía sobre los sentidos. Tenemos una razón superior y una inferior. Es la razón superior la que nos lleva a conclusiones capaces de elevarnos sobre las experiencias ordinarias de la vida y nos permite el presentimiento de existencias más elevadas.

Tomado del libro Commentary on the Bhagavad Gita, pág. 83

Bhagavad Gita

Capítulo 3, versos 19 y 20

Por lo tanto, cumple tú constantemente y sin apego la acción que debes cumplir, pues el hombre que sin apego cumple la acción, alcanza en verdad el Supremo.
Janaka, y también otros llegaron, en efecto, a la perfección por la acción. Así también tu, con la mirada puesta en el bienestar del mundo, cumplirás la acción.

lunes, diciembre 26, 2016

Textos de Swami Krishnanada

La acción que ejecutemos no debe ser dañina ni para nosotros ni para otros. Algunas veces podemos arruinarnos por el bienestar de otra persona. Otras veces podemos arruinar a otra persona por el bienestar nuestro. Ninguno de los dos casos es permitido. Matarnos a nosotros mismos o matar a otra persona, se consideran como ofensas de igual culpabilidad.

Tomado de Commentary on the Bhagavad Gita, p. 73, por Swami Krishnananda 

Puedes leerlo aquí

EL BHAGAVAD GITA

Capítulo 3 versos, versos 17 y 18 con comentarios de  Shrila Prauphada

Pero para aquel cuyo disfrute proviene del ser, cuya vida humana está dedicada a la comprensión del ser y a quien únicamente lo satisface el ser —saciado plenamente—, para él no hay ningún deber.

COMENTARIO
Una persona que está plenamente  consciente de Krsna y a quien la satisfacen plenamente sus actos de conciencia de Krsna, deja de tener deberes que ejecutar. Debido a su estado de conciencia de Krsna, toda falta interna de piedad se limpia instantáneamente, efecto éste equivalente al de muchísimos miles de ejecuciones de yajñas. Mediante esa limpieza de conciencia, uno llega a estar plenamente convencido de su posición eterna en relación con el Supremo. Su deber queda así autoiluminado, por la gracia del Señor, y, en consecuencia, se dejan de tener obligaciones para con los mandamientos védicos. Esa persona consciente de Krsna deja de estar interesada en las actividades materiales, y deja de sentir placer en cuestiones materiales tales como el vino, las mujeres y atracciones similares.

Un hombre autorrealizado no tienen ningún propósito que cumplir con el desempeño de sus deberes prescritos, ni tiene ninguna razón para no realizar dicho trabajo. Ni tampoco tiene él ninguna necesidad de depender de ningún otro ser viviente.

COMENTARIO

Un hombre autorrealizado ya no está obligado a desempeñar ningún deber prescrito, con la única excepción de las actividades de conciencia de Krsna. Y el proceso de conciencia de Krsna no es inactividad, tal como se explicará en los versos siguientes. El hombre consciente de Krsna no se refugia en ninguna persona, ni hombre, ni semidiós. Todo lo que hace en el estado de conciencia de Krsna es suficiente para cumplir con sus obligaciones.