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Bienvenido a este Blog. Soy un aprendiz de la vida, y por eso hago preguntas. Mi nombre es Helder Morales Sepúlveda (Cali, Colombia, 1953). Cuentista y traductor. Como cuentista, mis relatos han sido publicados a lo largo de más de 30 años de manera dispersa. De ellos hay un libro publicado, ‘El Aprendiz de Cuentista’, colección de 10 relatos maravillosos y extraños. Como traductor, he vertido al español algunos de los libros del maestro Swami Krishnanda, de ‘The Divine Life Society’, que versan sobre filosofía, meditación y práctica del yoga. Dichos libros aparecen en la página web del maestro.

jueves, septiembre 22, 2016

¿Y el Maestro?


En la reflexión sobre el conocimiento de sí mismo, que es lo más importante que hay en la vida, se deja ver la importancia de un maestro. Pero, ¿dónde encontrar uno? Visto el asunto desde otro aspecto, ¿alguien puede enseñarle a uno a conocerse a uno mismo? 

El único que puede conocerse a sí mismo es uno mismo. Cada uno de nosotros nos tenemos a nosotros mismos más cerca que nuestro aliento y nuestras manos. Entonces, nadie puede enseñarnos a conocernos, excepto nosotros mismos.

Esto viene a colación porque muchas personas quisieran conocerse y empiezan a buscar un maestro. La mayoría de las veces, lo encuentran y al cabo de algunas semanas caen en cuenta que el hombre (o mujer) o era un charlatán o un comerciante o ambas cosas. Pero de conocimiento de sí mismo, ¡nada! La verdad es que los prohombres que podrían servirnos serían el Buda Gautama, el  Señor Jesús, Confucio, Lao Tse, Sócrates…

No obstante lo anterior, puedo afirmar que SÍ hay maestros entre nosotros que pueden ayudarnos a llegar hasta el borde de nuestro propio interior, y esa ayuda es un privilegio inconmensurable, porque realmente en el mundo debe haber muy pocos, que por supuesto no se anuncian y que no cambian un conocimiento tan excelso por dinero. 

El verdadero maestro nos ayudará mostrándonos ciertas cosas que no vemos; quizá también con técnicas, ejercicios, consejos y quién sabe con qué otros recursos, para que lleguemos poco a poco a descubrir nuestra esencia, nuestra nuez, la que una vez conocida, nos cambiará por completo la vida. 

Habremos encontrado entonces un sentido al torbellino de la vida que con todas sus tragedias, injusticias y dolores, nos mantiene decepcionados y hasta deprimidos. Habremos descubierto la causa del torbellino y descubierta la causa, desvelado el misterio.

Cada ser humano es un universo diferente de los demás y por eso no hay una fórmula única para llegar al fondo de todos. Los médicos saben que a cada paciente hay que darle su propia dosis de medicamento, dependiendo de diversos factores. 

Si hubiere muchos maestros de conocimiento interior, a cada alumno le darían un tratamiento diferente. Pero no hay muchos. Hay pocos y no se anuncian. Así que debemos emprender por nosotros mismos la búsqueda interior, que cuando hayamos caminado un trecho, con toda seguridad el maestro llegará.

En el Sermón del Monte, el Señor Jesús dijo: “… buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá…”.


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