martes, noviembre 19, 2013

AUTOCONOCIMIENTO

El siguiente artículo está extraído del libro “Studies in Non-Determining Psychology”, Por Swami Dayananda Saraswati, editado por el Dr. Gerald Epstein y publicado en 1980 por Human Sciences Press de New York

Cuando hablamos de autoconocimiento (el conocimiento de uno mismo), tenemos que identificar quién es ese ―uno mismo-. ¿Qué queremos significar cuando decimos ―yo-? Es una ironía que la palabra ―yo- no tiene un objeto definido; cualquier otra palabra genera un concepto u objeto conocido en la mente. Diga la palabra vasija y el correspondiente pensamiento con la forma del objeto ―vasija- aparece. Así es como funciona el lenguaje. Si yo escucho la palabra ―vasija- y veo una ―valija- ustedes dirían que mi conocimiento es erróneo. Y si yo no veo nada ustedes dirían que soy totalmente ignorante del objeto ―vasija-. Y si yo uso la palabra ―gagabugai-, una palabra sin sentido ni significado, la uso como tal, no para connotar algo en este mundo.

Así que, ¿quién es este ―yo-?, ¿quién es este que siento tan íntimamente ... ¿quién es ―yo-mismo-? Parecería ser ese yo que es infeliz, que no puede integrar su vida, que quiere alcanzar su potencialidad, su capacidad, que desea una relación que tenga sentido, que no desea sufrir y que, ahora, quiere conocerse a sí mismo. Quiero dirigirme a este ―yo-, quiero ver a este ―yo- ¿quién es él?

Mi experiencia es que yo estoy aquí como un ser consciente y que todo lo demás es el mundo. Nosotros podemos reducir la creación completa a dos factores: uno es el sujeto, y el otro, el objeto. Cualquier cosa que yo puedo objetivizar es un objeto y aquel que objetiviza es el sujeto. ―Yo- no me hallo en un objeto porque el objeto es algo que ―yo- distingo. Y cuando digo objeto no tiene porqué ser siempre un objeto tangible, sino que también puede incluir cosas intangibles que nosotros apreciamos y llegamos a conocer. Por ejemplo, yo estoy consciente del tiempo y del espacio, que no son cosas tangibles pero que sin embargo están en mi esfera de conocimiento y son objetivizables. Mientras que es un hecho perfectamente aceptable que yo soy el sujeto y que como sujeto yo no me hallo en ningún lugar de este mundo como un objeto de mi conocimiento, uno tiende a concluir que yo, el sujeto, soy el cuerpo físico. Pero entonces, tendemos a pasar por alto el hecho de que el cuerpo físico también es un objeto. Yo conozco mi cuerpo y todos sus rincones. Pero como el sujeto y el objeto son siempre dos entidades diferentes, como el conocedor de algo es distinto de aquello que él conoce, entonces yo no puedo ser el cuerpo físico. En forma similar, si trato de atribuir la identidad de ―yo- a cualquier función o sistema del cuerpo, ello resulta en la misma relación sujeto-objeto, conocedor-conocido.

Si yo no soy ni el cuerpo físico, sus órganos de los sentidos, el sistema fisiológico, ni cualquiera de los roles relativos que desempeño, entonces ¿qué queda? ―Yo- debe ser la mente. ¿Qué es la mente? ¿Es el cerebro tangible? El cerebro en sí es un objeto. Los pensamientos de la mente son objetos. Cada percepción, conclusión, duda, etc., es conocida como un objeto. Y además, un pensamiento cualquiera no puede ser ―yo-, porque cuando el pensamiento se va, de alguna forma ―yo- permanece. Así que aunque diga ―Yo estoy inquieto-, ―Yo estoy tranquilo-, me estoy refiriendo a condiciones que pertenecen a la mente. Los pensamientos vienen y van pero yo todavía estoy aquí. Antes de que el pensamiento llegue, mientras el pensamiento está, y después de que se va, definitivamente yo estoy presente. Y eso significa que yo soy independiente del pensamiento.

En sánscrito llamamos al total de la mente con todas sus varias funciones ―antaù-karaëa-. ―Karaëa- significa instrumento. Es decir, la mente es un instrumento capaz de darme conocimiento, fantasías, memorias, emociones, problemas. Siendo un instrumento, necesariamente debe estar manejada por otra cosa o algo más que es diferente de ella, como cualquier otro instrumento (el telescopio no ve a través de sí mismo). Por lo tanto, ―yo- no puede ser la mente.

Uno tal vez podría decir que lo que es diferente de todo esto es ignorancia. Pero aún la ignorancia es un objeto. Yo sé lo que yo sé, y yo también sé lo que no sé. (Yo sé, por ejemplo, que yo soy ignorante del idioma ruso.)

Por lo tanto si uno analiza... uno debería decir: yo existo y yo sé. Yo no soy sino el conocedor de todas las cosas. Las cosas que conozco varían, pero todo el tiempo yo soy aquel que conoce. Pero aquí, tenemos que ir un paso más allá, porque, si yo soy el conocedor de todo esto, yo soy dicho conocedor sólo cuando ese algo es conocido por mí. Es decir, con referencia a las cosas conocidas yo soy el conocedor. Si yo reduzco la identidad de ―yo- a la del ―conocedor-, ¿qué significa esto? ―Yo- es aquel que conoce, que está consciente de. Yo soy el ―concientizador-. El significado de la palabra ―yo- es conciencia pura, sin cualidades. La sílaba ―dor- se agrega a ―concientiza- para significar ―aquel que concientiza- y también es un nombre relativo. El ―yo- que quiero conocer es aquel que no está relacionado con las cosas, y eso sólo puede ser la naturaleza del conocedor, del concientizador... que es Conciencia. Y esta conciencia sin cualidades es el significado de la palabra ―yo-. Si uno localiza ―yo- en cualquier lugar que no sea el sujeto, el sujeto fundamental-conciencia, uno comete un error.

La conciencia está en el cuerpo. La conciencia está en el pensamiento. Pero la conciencia también está, independiente de ambos. Ambos dependen de la conciencia para su existencia, pero la conciencia no depende de cosa alguna. Es autoexistente, autoevidente.

Una vez que yo sé que soy esta conciencia, soy libre de todas las posibles limitaciones que jamás pueda sufrir.

Uno busca felicidad y considera que la felicidad es un estado mental... una experiencia, y que por lo tanto viene y se va. Y aún así, uno debe trabajar, luchar y atesorar para un breve momento de deleite. Se dice que el ―yo- que uno llega a conocer como uno mismo a través de esta enseñanza es ―änandä”- (plenitud). Porque siendo el ser la conciencia sin forma, no tiene límites, ni cualidades que lo circunscriban y no puede ser sino plenitud, felicidad. Debe quedar en claro que plenitud no es la cualidad de un objeto externo... ni interno del cuerpo físico. Cuando tengo un momento de felicidad, yo simplemente estoy conmigo mismo. En ese momento la mente no está deseando. Dado que eso coincide con la obtención de un fin deseado se lo atribuimos al objeto. Mientras que es la ausencia en sí de cualquier deseo o proyección lo que permite a uno ese dorado momento de estar con uno mismo.

El ser al que se lo refiere como aquello que es cit (conciencia) y änandä (plenitud) también se lo refiere como aquello que es sat (aquello que siempre es, que nunca es negado).