lunes, setiembre 03, 2012

¿CIENCIA = IGLESIA?

La Ciencia ocupa hoy día el lugar que ocupó la Iglesia en la Edad Media; sus conclusiones equivalen a la infalibilidad pontificia en la Iglesia Católica, que no se pueden poner en duda por el pueblo. Necesitamos un Lutero para la ciencia.

Y aunque La ciencia es el conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por ende, falible” (definición de Mario Bunge), la masa de seres humanos ignoramos esa falibilidad, y tendemos a creer que lo que dijo tal o cual autoridad, o tal o cual prestigioso grupo de estudio de universidad Norteamericana o Europea, es la Verdad Última Revelada. Además, confundimos en muchas ocasiones ciencia, con tecnología.

Cuando a los legos se nos habla de ciencia, pensamos de inmediato en la astronáutica, en la NASA, en telescopios potentísimos. No obstante, si miramos desde otra perspectiva la exploración espacial, ¿podrá una de nuestras famosas sondas espaciales explorar de verdad el espacio sideral? ¿Podrá decirnos algo cierto, aunque sea sobre nuestro sistema solar? ¿De verdad creemos que conoceremos con certeza los secretos que hay, aunque sea, a mil años luz, por no hablar de la Vía Láctea, una entre millones de galaxias, que tiene un diámetro de 100 mil años luz? ¿No serán nuestros sentidos, así estén amplificados por la tecnología, insuficientes? Y nuestra mente, con su asombrosa capacidad para razonar, ¿será suficiente, si recordamos que todavía la misma ciencia debate si podemos realmente conocer?  Y el recorrido de una nave humana, tripulada o no, ¿no será ridículo en comparación con las astronómicas distancias? Pero el grueso de la población mundial cree que la ciencia ‘conoce el universo’.


En otro campo de la ciencia, la medicina, todas las investigaciones se enfocan en los huesos, la carne y la sangre, y no tienen en cuenta la mente, los sentimientos, el medioambiente del paciente, etc. “¿El coche no anda bien? Solucione el problema de la parte mecánica, que el conductor nada tiene que ver.” Pero sí tiene que ver, porque el coche es coche solo en el momento en que se mueve gracias al conductor. De lo contrario, así esté en perfecto estado, no es un coche, sino un montón de hierro. Así mismo, esos huesos, carne y sangre, tienen un aliento vital, un conductor, sin el cual no alentarían vida. Pero la ciencia médica se obstina en estudiar únicamente la parte físico-química, y por esa razón, muchas enfermedades permanecen como incurables.

Además, es descorazonador saber que existen 'investigaciones' sesgadas para vender medicamentos, lo que se conoce como enfermedades “rentables”. En otras palabras, enfermedades cuyos pacientes tienen poder económico. Mientras tanto, las investigaciones sobre enfermedades como el cólera, que afectan a las masas, brillan por su ausencia.


La economía no tiene ojos nada más que para el lucro. “Gane dinero que éste consigue por sí solo la felicidad”. El bienestar de la sociedad, su progreso, se miden en metálico. No hay, según la ciencia económica, otra felicidad que el PIB. Un país de ciudadanos equilibrados, sonrientes y en paz, que no tenga un supuesto nivel de vida impuesto por el consumismo, no sería desarrollado. Según la ciencia económica, se es equilibrado, sonriente y pacífico, solo si se tiene dinero para comprar objetos. Pero las encuestas desmienten a los científicos de la economía. Los países llamados en vías de desarrollo, tienen más ciudadanos que se declaran felices, que lo llamados países industrializados. Hay muchas personas que a pesar de no tener poder económico, son felices, y muchas personas con muchísimos dólares, que son infelices.

¿Será más feliz un habitante de la China, el país que más vende en el mundo, que uno de Cuba, país que no vende mucho?

En física teórica, un científico eminente, pero arrogante, Stephen Hawking, concluye que el universo se creó por sí solo. Por aquí abajo, donde los legos, donde la masa ignorante, pensamos que es demasiada arrogancia contestar a una pregunta tan grande con una simpleza tan grande. Somos legos, pero nuestros corazones escuchan un murmullo que nos viene, no sabemos de dónde, murmullo que la ciencia no puede medir, pero que nos susurra verdades al oído, por extraño que parezca, mucho más solidas de lo que dice la ciencia oficial.




No se trata de desconocer los asombrosos avances de la ciencia; sucede que éstos no necesitan que se les mencione aquí. Se trata de pensar un poco más sobre el papel de la ciencia, en cuanto a que está sometida al yugo del poder económico y de la comercialización. Algo que no es deseable, pero que siempre ha existido en mayor o menor medida, como cuando estuvo sometida a la Iglesia, y Galileo, un instante después de retractarse, afirmó: “Y sin embargo, se mueve”. Necesitamos un nuevo Galileo.

Para finalizar, transcribo unas líneas del Blog FÍSICA EN LA CIENCIA FICCIÓN 

EL INSOPORTABLE CONSERVADURISMO DE LA CIENCIA

El gran Isaac Newton (1642-1727) creía firmemente en la teoría corpuscular de la luz. Para el sabio inglés, la luz estaba compuesta por una infinidad de pequeñísimas partículas que viajaban en línea recta.

En 1678 Christiaan Huygens esbozó su teoría ondulatoria, un modelo opuesto al newtoniano, según el cual la luz era una onda que se propagaba en el éter, un fluido muy peculiar que llenaba todo el espacio. En 1695, falleció, cuando únicamente tenía 32 años.

Thomas Young fue un niño prodigio que a los dos años leía con fluidez y llegó a dominar una docena de idiomas, además de contribuir decisivamente al descifrado de los jeroglíficos egipcios. En 1801 desarrolló la noción de interferencia ondulatoria, con ayuda de su célebre experimento de la doble rendija. Sin embargo, la prensa de la época, entre otros, le atacó ferozmente por cuestionar la autoridad de Newton. Young, apesadumbrado, llegó a redactar un folleto con el siguiente texto:

"Por más que venere el nombre de Newton no estoy obligado, sin embargo, a creer en su infalibilidad. Por eso veo, no con alegría sino, por el contrario, con gran tristeza, que él también podía equivocarse y retrasar quizás, su autoridad, en algunas ocasiones, el avance de la ciencia."

Solamente logró vender un único ejemplar de dicho folleto...

Link a Física en la Ciencia Ficción


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