jueves, agosto 12, 2010

¿PARA QUÉ LA MUJER TRABAJA COMO HOMBRE?


¿Qué tal una sociedad donde las mujeres fueran madres? Los hijos serían mejor criados por la sencilla razón de que el amor entre más se reciba, más aprovecha. Mejor criados, mejor educados, mejor levantados. Con mayor potencial para una vida plena y como consecuencia de la suma de muchas vidas plenas, el mundo sería mejor. Pero desafortunadamente las fuerzas ocultas y no tan ocultas que gobiernan al mundo, arrastraron a la mujer a ser parte del mercado laboral y entonces dejó de ser madre. Los hijos se crían solos. No vale darse consuelo pensando que lo que importa es la calidad de los minutos que se pasan con el chico(a), es decir, que la madre llega cansada de su trabajo a las 7 de la noche y les da gran amor hasta las 8, porque a esa hora el chiquillo se duerme, en vista de que todos los días se levanta a las 4:30 a. m. para llegar al colegio a las 6. El amor de una madre no tiene ningún sucedáneo en el universo, y por lo mismo no es igual tener a mamá solo una hora al día que tenerla 24.

¡Dichosos tiempos en que los hijos tenían mamá de tiempo completo! No hay que ser psicólogo, ni educador, ni cosa parecida para darse cuenta de que el mundo ha caído muy bajo al quitarle las madres a sus críos. ¡Todo por el dinero! Si mamá no trabaja, los hijos morirán de hambre. Y si trabaja, los hijos morirán de frio. Un frio que cala el alma y que no abandona nunca más al ser humano que creció solo. Claro, todos o la mayoría de quienes nacimos en la era industrial crecimos solos y aquí estamos. No hemos muerto, pero la conciencia nos dice que hubiera sido mejor con mamá. Basta ver nuestra sociedad: buena parte de sus aberraciones surgen de la falta de mamá que tuvieron los adultos que la conformamos. Se puede preguntar a cualquier papá: ¿Cree usted que su esposa hace mejor papel como madre de sus hijos que como empleada en una empresa? La respuesta que la conciencia desde el fondo de ese padre grita es que SÍ. Desafortunadamente, y eso es otro doloroso tema, hay pocos papás a quienes preguntarle. Las mamás ahora son solteras.

Si preguntamos a una mujer de hoy si preferiría estar en su casa criando a sus hijos, muchísimas se van a sentir ofendidas. Van a contestar que ellas son inteligentes y que son profesionales y que esto y lo otro y que no se van a ‘desperdiciar’ lavando y planchando. El mundo está al revés. Los valores están invertidos. No hay mayor privilegio que criar niños, la humanidad del futuro. Pero parece que gracias al consumismo, eso es una labor de ‘poca categoría’. Pero resulta que en la Naturaleza nada hay de ‘poca categoría’. El macho está hecho por la naturaleza para tomar los frutos del mundo con fuerza e inteligencia. Las hembras están dotadas para preservar la naturaleza y disponer de sus frutos.

Así como en muchas sociedades se legisla para cosas que rompen todos los esquemas, por ejemplo, el matrimonio entre personas del mismo sexo, por qué no hay ninguna sociedad que haya legislado, por ejemplo, para que la jornada laboral de la mujer tan pronto se convierta en madre, sea de la mitad del tiempo. Es decir, si en un trabajo de oficina la labor comienza a las 8 de la mañana y termina a las 6 de la tarde, la mujer madre trabajaría solo hasta las una de la tarde. O de la una de la tarde hasta las 6. Aumentaría la calidad del fruto que está creciendo solito en casa con la televisión y el Internet. ¡Soñemos, que soñar no cuesta nada!

miércoles, agosto 04, 2010

SOBREPOBLACIÓN


¿Qué tal si en vez de 7 mil millones de habitantes fuéramos, por ejemplo, solo 2 mil millones? Capitalismo aparte, habría más recursos para todos, o en otras palabras, habría menos miseria. Por otra parte, ninguna garantía existe que 2 mil millones de humanos sean menos nocivos que 7 mil, porque la voracidad de nuestra especie también es suficientemente conocida. Pero teniendo en cuenta solo la parte cuantitativa, siempre 2 es menor que 7.

¿Por qué la población es de 7 y no de 2? Porque nos reproducimos a un ritmo elevado, es decir, tenemos un alto número de relaciones sexuales que fructifican. Y eso que tenemos anticonceptivos e información sobre ellos en todas las formas tamaños y presentaciones. Ahora: ¿es deseable que el ritmo de nacimientos decrezca? Sí, porque “ya no hay cama para tanta gente”. La humanidad tendría que hacer un receso en su reproducción para que se alivien un poco las cargas. “Dar un compás de espera”, como dicen los políticos. Pero ¿de cuántos años sería ese lapso?

Los estadísticos podrían hacer un cálculo, pero lo cierto es que para bajar drásticamente el ritmo de nacimientos, habría que conseguir que las personas tuvieran menos relaciones sexuales. Recordemos que los anticonceptivos, abortos, guerras y hambre, no han servido mucho para frenar la tasa de crecimiento en la población. Entonces habría que apelar a la voluntad de los humanos. ¿Voluntad para dejar de hacer el amor? Muy difícil, por no decir imposible. Siendo realistas, la población mundial va a seguir aumentando como hasta ahora, es decir, como espuma, y llegará el momento, que los estadísticos podrán decirnos cuando, en que las predicciones más terribles de la ciencia ficción se van a hacer cotidianas. Por ejemplo, recuerdo una película en que era tan grande el número de los automóviles, que no cabían en las calles de Nueva York, y permanecían tirados en cualquier parte donde sus dueños los dejaron, y eran unas chatarras, que, ¡oh sorpresa!, estaban habitadas por familias que tampoco tenían donde meter la cabeza, y que disputaban sus alimentos con las ratas que habían invadido todos los intersticios de la ciudad. No recuerdo el título de la película, ni el año en que transcurría la historia, pero esa escena me impresiona aún hoy, cuando han pasado muchos años desde que la vi.

¿Apelar a controlar voluntariamente nuestras relaciones sexuales? Todas las religiones del mundo piden a sus fieles moderación, templanza, cuando no castidad. ¿Por qué? Los Maestros de la Humanidad nos lo dirán, pero igual da para pensar que ese pedido de las religiones no es cosa de tomar deportivamente. Debe haber unas razones muy profundas, relacionadas con el funcionamiento de nuestro propio organismo individual, y de todo el organismo de la Naturaleza, del Cosmos; leyes naturales que con la promiscuidad y el desenfreno estamos violando, y que no vemos cómo. Un primer efecto, el más obvio, es la sobrepoblación. Pero debe haber más efectos. Como análogamente podemos pensar al ver el primer efecto de la deforestación: la erosión…

Información sobre el tema haciendo clik aquí

Ahora bien, hay otra idea sobre este tema. Se trata de que no existe tal sobrepoblación. Es decir, los 7 mil millones no son la causa del hambre y miseria del mundo, sino simple y llanamente el egoísmo humano. Que el planeta es suficientemente grande para darnos a todos sus habitantes lo necesario. Según algún estadístico, todos cabemos en un solo estado de EE.UU., y el resto del planeta quedaría deshabitado.

Según esta idea, el poder se basa en el dominio de la gran masa. Si esta masa crece demasiado, se va a hacer inmanejable. Puede explotar y acabar con todo el sistema. Entonces hay que prevenir el exceso de población mediante propaganda. Nótese que los países llamados ‘ricos’ están disminuyendo su población. Mientras que los llamados ‘pobres’ no dejan de aumentar su población. Información sobre esta otra postura en este link:

Dejo los siguientes interrogantes: ¿El sexo desenfrenado es nocivo? ¿El egoísmo humano es nocivo? ¿Ambos son nocivos? ¿Solo uno de los dos es nocivo? ¿Ninguno de los dos es nocivo? Una última pregunta: ¿podemos seguir tan tranquilos respecto del aumento de la población, sin hacernos preguntas?