miércoles, agosto 15, 2007

MUJERES EVITAN TENER HIJOS PORQUE EDUCARLOS Y CRIARLOS ES MUY COSTOSO (Titular de prensa)

De mantenerse esta tendencia, y en el peor de los casos, de incrementarse, en el año 2057 la población infantil habrá disminuido sustancialmente y por lo tanto habrá menos bullicio en el planeta, menos risas inocentes, menos alegría y esperanza; estados de ánimo que adoptamos los adultos conciente o inconcientemente a la vista de los niños. Bien dice el dicho: “Donde hay niños no entra el diablo”.
¿Entrará el diablo al planeta dentro de 50 años? ¿Qué dirán las multinacionales como Fisher Price Toys, Jhonson & Jhonson y en general toda la industria, el comercio y los servicios, al ver disminuida su clientela de vestuario, alimentos, artículos electrónicos, distracción y demás, disminuida, repito, sustancialmente?
Las personas mayores ya conocemos esta “realidad” en que vivimos, y no nos entusiasmamos con facilidad ante las cosas nuevas, digamos el último modelo del Play Station. Difícil sería ver a alguien de 50 años haciendo fila durante 36 horas para comprar la nueva versión. Solo un joven lo haría.
Sin jóvenes el mundo no será viable. Sin gente nueva no hay esperanza, no hay renovación, no hay cambio, ni ideas distintas; en otras palabras: nuestra civilización morirá. Ha habido muchas civilizaciones desaparecidas por catástrofes, como dijo Platón que sucedió con la Atlántida, y una catástrofe más no la sentiría el planeta. Nuestra cultura morirá no como se creyó, por una conflagración atómica, no por un enorme meteorito, ni por otro diluvio universal. Morirá por falta de sangre nueva. Morirá anémica.
Desde el punto de vista espiritual, podemos afirmar que el egoísmo natural del ser humano, debe dominarse para que si no se logra transformar en altruismo, por lo menos no salga de los límites humanos. El llamado neoliberalismo con su dogma de que el mercado libre lo es todo, de que el mercado se nivela por sí solo, desencadenó situaciones inhumanas como por ejemplo, que la medicina y la educación quedaran inaccesibles para la mayoría de los habitantes del planeta, lo que da como resultado la situación mencionada en el titular de prensa.
Es difícil dominar el egoísmo. No nos llamemos a error. Pero si los humanos (y sus dirigentes) llevamos una vida más vuelta hacia el interior de nosotros mismos, dirigida a descubrir ese mundo espiritual al cual damos la espalda, entonces ciertos sistemas económicos ni siquiera se mencionarían, y aquél absurdo titular de prensa no existiría. Sin embargo, existe.

jueves, agosto 09, 2007

HERMANN HESSE

Hoy hace 45 años falleció Hermann Hesse, escritor que supo mostrar su lucha espiritual. Para los buscadores solitarios, nada mejor que leer su novela “El Lobo Estepario”. Hermann Hesse fue Premio Nóbel de Literatura en 1947.

Nacido en 1877 en la frontera norte de la Selva Negra, de padres misioneros y abuelo indólogo, fue un niño precoz y difícil que pasó un tiempo en la escuela para “niños emocionalmente perturbados”. Se rebeló de toda autoridad paterna y conoció el “mundo” contra el que predicaran sus mayores. Sin embargo, tiempo después volvió al lado del padre y colaboró con él en su trabajo.

A los 34 años viajó a la India, donde su madre y su abuelo habían vivido, y pasó allí una temporada. A su regreso comentó que la India no le había aportado el encuentro espiritual que esperaba. En cambio se dio cuenta que la India y el Oriente en general, eran representaciones de cualidades que uno tenía que encontrar dentro de uno mismo.

Durante la Primera Guerra Mundial trabajó para la organización de ayuda a los prisioneros, lo cual le dejó completamente exhausto. Esto, sumado a la tensión misma de la guerra, sus antecedentes emocionales, la muerte de su padre en 1916 y la crisis matrimonial que atravesaba, lo arrojaron en una profunda depresión.

Se sometió a psicoanálisis con el doctor J.B. Lang, discípulo de Jung, y logró salir de su estado de postración. Fruto de esta experiencia es la novela “Demián”.

La obra “Siddhartha”, según sus palabras “fue el fruto de cerca de 20 años de familiaridad con el pensamiento de India y China”. A propósito, diría: “De los filósofos occidentales he sido influido mayormente por Platón, Spinoza, Schopenhauer y Nietzsche, así como por el historiador Jacobo Burckhardt. Pero ninguno de ellos me influyó tanto como la filosofía hindú, y con posterioridad la filosofía china”.

Disturbado por la opresión de la tecnología y la mal llamada “civilización”, auscultando sus más íntimos pensamientos y sentimientos, escribió su obra cumbre: “El Lobo Estepario” en 1927.

Uno de sus últimos poemas, que no me atrevo a escribir en español, pues a su vez es traducción del alemán, es el siguiente:
What you loved and what you strove for
What you dreamed and what you lived through
Do you know if it was joy or suffering?
G sharp and A flat, E flat or D sharp,
Are they distinguishable to ear?

La noche antes de morir escuchó, como la mayor parte de su vida, una sonata de su amado Mozart, y después su esposa, como todas las noches, le leyó algún texto. La mañana siguiente, 9 de agosto de 1962, murió mientras dormía.