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Bienvenido a este Blog. Soy un aprendiz de la vida, y por eso hago preguntas. Mi nombre es Helder Morales Sepúlveda (Cali, Colombia, 1953). Cuentista y traductor. Como cuentista, mis relatos han sido publicados a lo largo de más de 30 años de manera dispersa. De ellos hay un libro publicado, ‘El Aprendiz de Cuentista’, colección de 10 relatos maravillosos y extraños. Como traductor, he vertido al español algunos de los libros del maestro Swami Krishnanda, de ‘The Divine Life Society’, que versan sobre filosofía, meditación y práctica del yoga. Dichos libros aparecen en la página web del maestro.

viernes, diciembre 09, 2005

Experiencia Onírica

Mi padre murió hace 32 años.

Mi madre murió hace una semana en Cali, el miércoles 30 de noviembre de 2005, en la madrugada.

Horas antes (el martes en la noche), me había acostado a eso de las 10 P.M. en mi residencia en Bogotá. Tal vez a las once y treinta de la noche me desperté soñando con mi padre. Volví a dormirme y a las cuatro de la madrugada, me despierta la terrible llamada telefónica.

Durante las honras fúnebres comparto con uno de mis hermanos. Me dice que el martes en la noche se acostó, pero no soñó con mi padre, sino que en el momento de poner la cabeza en la almohada, perfectamente en vigilia, recordó de pronto a mi padre con mucha intensidad y sin ningún motivo.

En algún libro de interpretación de los sueños diferente del clásico de Freud, había leído que el significado de soñar con personas fallecidas tiene muchas interpretaciones; por ejemplo, que quiere darnos ánimo en la vida o en algún proyecto especial que se tenga entre manos en esos momentos. En otros casos, la interpretación es que el difunto nos quiere dar un anuncio importante.

Este tipo de cosas inexplicables ocurren a diario a todos los seres humanos, en todas partes del mundo. Sin embargo la ciencia no puede decir nada, salvo que son “coincidencias”.

Nuestra cultura nos impele a creer solo en lo que la ciencia avala; pero las cosas avaladas por la ciencia son mínimas; son más las cosas del universo que permanecen desconocidas, rotuladas solo como “coincidencias”, como se rotularía sin lugar a dudas la experiencia que acabo de contar.

Estoy cansado de tantos interrogantes sin resolver, de tantas “coincidencias”, de tanta soberbia de la ciencia para negar la mayor parte de los fenómenos que suceden en el universo. Me rebelo entonces de creer solo en lo que la ciencia dice, como he hecho casi toda mi vida, hoy grito que creo no solo en lo que la ciencia dice, sino también en lo que me dice mi intuición, mi corazón, mi sexto sentido o como se llame: Hay Dios, hay vida después de esta vida, hay un alma, hay Espíritu, y los sueños son mucho más que “sentimientos reprimidos”.

1 comentario:

Anónimo dijo...

que casualidad, alguien muy cercano y que marco mi vida murio un 9 de diciembre, el dia en que publica esta nota, se que los difuntos no nos dejan a la deriva siguen cuidandonos, casi siempre apararece alguna señal divina que nos muestra qu estan con nosotros, lamento la perdida de tu querida Madre