lunes, mayo 16, 2005

¿Cómo comenzar a conocerme?

Me miro en un espejo:
Ahí estoy en mi forma física, misma que conoce todo el mundo desde mi madre, hasta la última persona que se cruzó conmigo en la calle. Pero esa forma física no es estática, no está quieta delante de un espejo, sino que se mueve, ríe, llora, habla, camina, se sienta, salta, cruza las piernas, entrecruza los dedos de las manos y muchísimos otros movimientos.
¿Qué hace que mi forma física ejecute toda esa serie de movimientos?
Yo.¿Quién es “Yo”?
“Yo” es el que está por dentro de la forma física, el que piensa y da ordenes a la forma física.
¿Entonces “Yo” es una cosa diferente de mi forma física?
Sí, porque si “Yo”, no se puede localizar (así como por ejemplo localizo mi diente incisivo derecho), quiere decir que “Yo” no participa de la forma física, aunque vive dentro de la forma física.
Quizá “Yo” esté en el pensamiento.
¿Y dónde está el pensamiento?
En el cerebro.
¿En qué parte del cerebro, entonces, está Yo?
En todas partes del cerebro y en ninguna.
De manera intuitiva sé que en mi cerebro está mi pensamiento y por consiguiente, allí puedo encontrar pistas para hallar el Yo.

Retomando el conocimiento de mí mismo, concluyo que lo que veo en el espejo, la forma física, ha sido, es y será conocida por la ciencia.
Lo que no se ve, “Yo”, ha sido estudiado por filósofos, psiquiatras, psicólogos, religiosos y poetas.
Entonces si busco orientación en alguna de ellos, haré bien, pues han recorrido un camino que yo apenas comienzo.
Sin embargo, el sentido común me dice que conocer el “Yo”, solo puede hacerlo cada ser humano.
Yo soy el único que puedo conocer mi Yo. El único que puedo conocerme a mí mismo.

Cerebro, Pensamiento, Yo.
De lo físico a lo no físico. En ese orden empezaré a conocerme.

Un buen material en Internet se encuentra en la página del profesor George Boeree.

jueves, mayo 05, 2005

¿El que busca encuentra?

Una de las cosas que quien se atreve a buscar su camino sabe intuitivamente, sin que alguien más se lo haya enseñado, es que la voz interior nunca se equivoca. Al ver una señal, de inmediato el buscador se identifica o no, con ella.

En la búsqueda interior, encontramos a cada paso señales que podemos utilizar para una mejor exploración. Algunas señales nos parecen interesantes, pero no pasan del intelecto. Otras en cambio, del intelecto pasan al corazón y de inmediato sentimos empatía por tales señales y bien haremos en apreciarlas en lo que nos puedan ser útiles.

No quiere esto decir que dejemos de apreciar aquellas señales que no nos producen empatía, pues están hechas para otros peregrinos. No podemos caer en el dogmatismo que tantos males ha causado a la humanidad. Recordemos que cada uno de nosotros debe encontrar y recorrer su camino pues “todos los caminos conducen a Roma”.

Una señal en la web: EL SENTIDO DE LA VIDA

miércoles, mayo 04, 2005

¿Seremos temerarios al intentar el viaje solos?

Es emocionante saber que hay otros seres humanos que se atreven por caminos más peligrosos que los trazados sobre la tierra –los caminos interiores del hombre-, pero que una vez recorridos a salvo, nos llevan a un “sitio” incomparablemente real en comparación con los mudables y efímeros sitios físicos.

El conocimiento de sí mismo, la conquista del interior del hombre mismo, es requisito indispensable para comprender el universo exterior. Nuestros científicos, de los cuales con toda razón nos sentimos orgullosos, están, sin embargo, tan lejos de comprender el universo, como un bebé que desde su cuna ve la luna y estira su manita porque la quiere tocar.

Para empezar ese descubrimiento interior, hay que ser valientes; tan valientes y aún más, que aquellos que por vez primera llegaron a la Antártida o la selva del Amazonas; porque en el mundo interior hay peligros aún más fatales que los que se podrían encontrar en cualquier parte de la Tierra. Muchos inteligentes y atrevidos peregrinos interiores han perdido la razón o han cometido suicidio. ¿Por qué? Porque solos somos todavía más frágiles. Como si Cristóbal Colón en solitario hubiera intentado descubrir, explorar y conquistar el Nuevo Mundo.

Por esta razón es emocionante que quienes estamos intentando ese descubrimiento interior, nos encontremos con otras personas que tienen la misma intención, como Nacho Gallego de Lerma y su blog “NACHETE EXPLORANDO ESOS MUNDOS INTEGRALES”. Somos muy pocos, poquísimos, pero existe una ley universal de atracción.