sábado, agosto 26, 2017

Acerca de mí

Bienvenido a este Blog. Soy un aprendiz de la vida, pues a pesar de ser un hombre maduro, siento que sé muy poco, por no decir nada, acerca de vivir, ya que por haber pasado la mayor parte de mi vida buscando el dinero para subsistir, me olvidé de vivir. Sin embargo, después de cierta edad, hay que dedicarse, por fin, a uno mismo. En mi caso, encontré el yoga, y, de la mano del maestro Swami Krishnananda, esta ciencia de la vida me está sirviendo como cartilla para aprender los principios básicos y quiero compartirlos contigo. ¡Gracias por tu visita!

viernes, agosto 25, 2017

¿Lucha a muerte con fines espirituales?


Todas las batallas dejan muertos y esto no es menos cierto para las luchas interiores. Por ejemplo, matar el odio no es cosa de poca monta. Para ver las cosas desde otro ángulo, pensemos en algo tan positivo como el perdón. Sin embargo, no podemos perdonar a ningún enemigo a menos que primero hayamos matado el odio que le tenemos. Es decir, no pudo levantarme cualquier mañana y decir: “hoy perdonaré a fulano(a) que tanto daño me ha hecho en la vida”. No. Por mi propia experiencia sé decir que así no funciona. Hay dos etapas: primero exterminar el odio que albergamos, y, entonces, sí podremos perdonar.

Sin embargo, para perdonar a ese “fulano(a)”, tengo que erguirme con una valentía, con una fuerza y con una voluntad tales, que sean dignas de un verdadero guerrero. Un chatria, como llamaban a la noble casta guerrera en la antigua India. Por paradójico que parezca, para perdonar tengo que luchar a muerte. Tengo que luchar buscando asesinar a alguien, en este caso alguien indefinido en términos físicos que se llama odio. Hagan la prueba. Piensen en esa persona que tanto odian e intenten ya mismo perdonarla, amarla, reír con ella, abrazarla, etc. ¡Cuán difícil es! Pero no imposible.

¿Y por qué debería perdonar? Porque mi vida es muy infeliz abrigando el odio. Es muy pesada, es muy lenta. Sabe a feo. No me deja dormir en paz. Daña mis pocos momentos de esparcimiento. Y eso solo desde un punto de vista social. Si lo miramos desde un punto de vista espiritual, jamás veré el Reino. Jamás podré ver cara a cara al Absoluto. Jamás tendré una visión clara de la vida y en consecuencia seguiré y quizá moriré llevando una vida más o menos de animal. Esa es la enseñanza de todas las religiones o espiritualidades que ha habido en la tierra. Si no somos de corazón puro, no conoceremos la verdad. 

En la tradición cristiana, Jesús dijo que hay que hacerse como niños para ver el Reino. ¿Por qué Él hace esta comparación? Porque un niño es una hoja en blanco. No ha tenido tiempo de inscribir en su alma el odio, la envidia, etc. Si nosotros queremos volver a ese estado prístino, tendremos que batallar a muerte y en esa batalla podemos morir sin vencer. Aunque nadie lucha para no vencer. Aquí viene la gran ayuda de la fe. Si tenemos fe, cualquiera que sea nuestra creencia, desde que haya fe, venceremos. Y si vencemos y somos personas sin odios, nuestro mundo será mejor. Nosotros seremos mejores.

Ni qué decir de los defectos que todos abrigamos en nuestro corazón, como la concupiscencia, la envidia, la egolatría, el rencor, la impiedad, el orgullo, la soberbia, la mentira y una larga lista de lastres que impiden al espíritu elevarse poco a poco sobre el mundanal y triste espectáculo de este mundo. No porque pretendamos abandonar el mundo. No. Aquí hemos tenido que vivir hasta ahora y tendremos que morir. Pero si me elevo, entonces desde esa nueva y casi desconocida óptica ya comprenderé el mundo y me comprenderé a mí mismo. Entonces el mundo será mejor. ¿Por qué? Porque yo formo parte vital de mundo y cualquier cosa que yo sea, eso también formará parte del mundo. Pero tengo que pelear a muerte con mis defectos. No hay manera de evitar el enfrentamiento, que, como dice el Bhagavadgita, al principio sabe a ponzoña, pero que al final se convierte en Ambrosía.





jueves, enero 19, 2017

El Mahabarata en Español


El Mahabarata es el poema épico más extenso del mundo. En su forma original fue transmitido oralmente y con posterioridad se puso por escrito en sánscrito, en 215 mil versos, lo que equivale a ocho veces la Iliada y la Odisea juntas. Es muy difícil hacer un resumen de tan majestuosa obra, y mucho más complicado establecer su autoría, la cual se atribuye al sabio Vyasa (3800 a. C.) Una característica sobresaliente del poema es que uno de los textos sagrados más importantes de la humanidad, el Bhagavadgita, con solo 700 versos, está contenido dentro del Mahabarata.

Como este no es un blog escrito por una persona erudita, me limitaré a decir que una vez se empieza a leer el Mahabarata, ya no es posible detenerse. Es tan dramático, es tan bello, es tan elevado, es tan apasionante… Pero son 9 mil páginas…

El texto original está en sánscrito y la primera versión en un idioma occidental (Inglés) se hizo en el siglo XIX por K. M. Ganguli. Dicha traducción es la más popular, y aunque no es perfecta, pues ninguna traducción puede serlo, estiman los eruditos que es muy aceptable. Además, por estar en el Dominio Público, puede ser bajada de muchos sitios en Internet. Aquí puedes encontrar uno.

¿Y en español? Hasta donde he podido investigar, hay una traducción en proceso por parte de la Editorial Hastinapura, de Argentina, que en estos momentos va por el tomo VIII. Es quizá la única opción para adquirir la obra en nuestro idioma, pues hasta hoy no he podido dar con otra edición completa del Mahabarata en español.

Sin embargo, hay un resumen maravilloso de 770 páginas en nuestro idioma, que nos sirve de abre bocas para cuando podamos algún día leer todo el poema. Este extraordinario resumen traducido del inglés por el señor Emilio Faro, lo lleva a uno de leer el Mahabarata de un solo tirón, aun cuando 770 páginas tampoco se pueden leer en un día. En el preámbulo el autor nos informa sobre cómo llegó a producir el texto, lo cual es importante antes de sumergirnos en la lectura.

Agradezco al señor Emilio Faro el bien que nos ha hecho al traducir este resumen al español, pues para los buscadores de la Verdad, la lectura del Mahabarata es algo supremamente recomendable. Para finalizar, quiero repetir estas hermosas palabras del mismo grandioso poema: “Lo que no se encuentra aquí no se encuentra en ningún sitio”.


sábado, enero 14, 2017

¿Habrá un punto de no retorno?


Cuando vemos el mundo y su devenir no podemos quedarnos indiferentes: racismo, xenofobia, pobreza, asesinatos, robos, gobernantes corruptos, violaciones, drogas, sexo desaforado, consumismo, materialismo, poca o ninguna atención a la ética, apología del más fuerte en todos los campos, indiferencia… y cada quien puede agregar a la lista…

Si miramos las cosas contrarias: tolerancia, amor, ayuda, ética, sexo sano, espiritualidad, compasión, etc., ¿no son tan frecuentes en el mundo? ¡Vaya que es difícil saberlo! Sucede que las cosas negativas están en todos los medios de comunicación, mientras que las positivas escasean en los medios, más no en la realidad. ¿Pero cómo estar seguros de que lo bueno abunda, aunque los medios no se ocupen de ello? ¿Qué encuesta se puede hacer? ¿Qué estudio? ¿Qué investigación?

La Sabiduría universal nos enseña que si el mal llegare a ser total, la aniquilación del universo tendría lugar en ese momento. Esto lo vemos fácil si pensamos en una ciudad cualquiera, donde ni uno solo de sus habitantes fuera honrado. Es decir, todos en esa ciudad son ladrones. Con solo pensarlo unos segundos concluimos que tal sociedad se destruiría a sí misma. Simplemente no podría existir. ¿Qué tal una sociedad donde todos son asesinos, donde todos son drogadictos, donde todos son racistas, etc.?

En consecuencia, aunque el ruido de fondo de los medios sea el de lo malo, parece que quienes albergan pensamientos y sentimientos buenos son mayoría. De lo contrario hacía tiempos que no existiríamos como planeta.


Sin embargo, ¿podría algún día suceder? Es posible. Pero para evitarlo es obligación moral de todos nosotros hacer el esfuerzo (porque para el bien hay que hacer un esfuerzo, no así para el mal) de ser buenos. Así suene un poco cursi eso de “ser buenos”, pero solo suena cursi. No lo es en realidad. Todos sabemos qué quiere decir “ser buenos”. 

El mundo tiene que avanzar y llegar cada vez a puntos más elevados de evolución. Del caos surge el orden. Nos asustamos porque solo vemos caos, pero vamos avanzando, aunque a veces tengamos que verter nuestra propia sangre.     

jueves, diciembre 29, 2016

El ejemplo de los sabios

Bhagavadgita, Capítulo 3, versos 25 y 26

Si el ignorante obra por apego a la acción, el sabio, ¡oh Bharata!, debe obrar sin apego a ella, anheloso del bienestar del mundo.
No perturbe el sabio la mente de los ignorantes apegados a la acción; antes bien, obrando en armonía Conmigo, haga atractiva toda acción.

Comentario de Swami Krishnananda:

Mantén tu conocimiento dentro de ti como una guía, como una lámpara para otros; nunca lo uses para apuntalar tu ego y proyectar así tu individualidad. Que tu conocimiento no sea difundido. La luz brillará por sí misma aun si está cubierta por el bosque y, por tanto, tu existencia misma hablará en una voz aún más alta que las palabras que puedas pronunciar. 

Tomado del libro Commentary on the Bhagavadgita, p. 91. Disponible aquí 


miércoles, diciembre 28, 2016

Enseñanzas de Swami Krishnananda

Los dioses a quienes debemos respeto y adoración cada día mediante un ritual, sea en nuestra casa o en un templo, no son otra cosa que nuestro íntimo reconocimiento de que hay un principio superior a nosotros, a otros, y a cualquier cosa en el mundo. 

Bhagavad Gita

Capítulo 3, versos 21 y 22

Lo que hace un hombre conspicuo, aquello hacen también los demás hombres. Las gentes siguen el ejemplo que él da.
No hay en los tres mundos, ¡oh Partha!, cosa alguna que me quede por hacer ni nada hay asequible que Yo no haya alcanzado. Y sin embargo, la acción está conmigo.

¿Miedo a la vida?




Cuando miramos las grandes epopeyas de la humanidad, desde el Mahabarata, pasando por la Odisea y hasta el Señor de los Anillos, lo que está presente en todas estas historias es el valor, el coraje, o en términos colombianos, la “verraquera” del ser humano por perseguir sus ideales.

Muchas personas del común somos miedosos pero no lo sabemos. Somos miedosos cuando usamos el alcohol o las drogas para evadirnos de esta realidad, que no vamos a negar que es miedosa. Pero la tenemos que enfrentar.

Otras personas evaden el enfrentamiento sin drogas, pero maquillando sus temores con el barniz de la piedad, de la no violencia. Con esto no quiero decir que nos convirtamos en personas violentas. No, ni más faltaba. Sucede que el mundo y sus problemas hay que enfrentarlos con valor y ese valor implica pelear y esa pelea implica que a veces las cosas de la vida nos hieran. 

Pero otras veces nosotros herimos a la vida; es decir, triunfamos en ese específico problema de la vida. Si somos pasivos o estamos pensando en la no violencia, los problemas nos arrasan, nos vuelven una marioneta cuya vida no es digna. Debemos ser violentos en el sentido de golpear los problemas hasta doblegarlos.

Volviendo a las grandes epopeyas de la humanidad, al final siempre el héroe o héroes triunfan, así hayan sufrido las peores heridas. En el último momento siempre les llega el premio, que es una paz infinita, y la comprensión de haber vivido una vida plena, buena y de lucha por sus ideales. Así muchos de ellos hayan dejado su vida en el campo de batalla, que también es la paz, pero eterna.

¿Y cuál es el ideal de una vida? Cada quien debe descubrirlo. Yo, por ejemplo, suscribo la frase de Eduardo Galeano: “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”. ¡Y qué difícil es cambiar nuestro egoísmo, nuestro rencor, nuestro orgullo, nuestra ira, nuestra lujuria! En esas batallas más de uno ha caído herido de muerte. Pero si aún vivimos, levantémonos y sigamos, porque solo los fuertes heredarán el reino. ¿Y cuál es el reino? Cada uno debe descubrirlo.